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parapente sobre sopelana

La franja costera que abraza las localidades vizcaínas de Sopelana y Getxo se prepara para recibir el segundo fin de semana del mes de julio

con la mirada de cientos de deportistas clavada en el cielo y en el horizonte marino. A medida que avanza el verano, la expectación crece entre la nutrida comunidad de aficionados y profesionales del surf y del parapente, dos disciplinas que han convertido estos escarpados acantilados y extensas playas en un auténtico referente a nivel europeo. La práctica de estas actividades al aire libre no depende de horarios fijos ni de la simple voluntad de quienes las realizan, sino que está dictada de manera tiránica e inexorable por los caprichos de la meteorología. Cada jueves, los grupos de mensajería instantánea y las conversaciones en los locales a pie de playa giran en torno a un único tema, que no es otro que la predicción del tiempo, el estado de la mar y la dirección del viento.

Para los surfistas que frecuentan arenales como Arrietara o Barinatxe, conocida por todos como La Salvaje, la búsqueda de la ola perfecta es una constante que requiere paciencia y una lectura meticulosa de las isobaras. Necesitan marejadas consistentes que viajen desde el corazón del océano Atlántico y se encuentren con un viento propicio al llegar a la costa. El viento terral, aquel que sopla desde la tierra hacia el mar, es el más codiciado, ya que peina la cresta de las olas, manteniéndolas abiertas y ordenadas durante más tiempo. Sin embargo, en pleno mes de julio, la dinámica atmosférica suele estar dominada por las brisas marinas térmicas, lo que obliga a los amantes de la tabla a madrugar para aprovechar las primeras horas del día, justo antes de que el calentamiento del suelo active las corrientes de aire procedentes del mar C​_antábrico que tienden a picar y desordenar la superficie del agua.

En el aire, la situación es diametralmente opuesta pero igualmente exigente. Los pilotos de parapente, que despliegan sus coloridas velas sobre el verde manto que corona los acantilados, ansían precisamente esa brisa marina que los surfistas intentan esquivar. El vuelo de ladera, la técnica reina en esta zona, exige que el viento sople del mar hacia la tierra de forma perpendicular a la pared de roca, preferiblemente con una componente noroeste. Al chocar contra el relieve vertical, esta masa de aire se ve forzada a ascender, creando una banda de sustentación que permite a las aeronaves de tela mantenerse a flote de forma indefinida. La intensidad es crítica, ya que un flujo demasiado débil impide el despegue, y uno excesivamente fuerte o racheado transforma la actividad en un riesgo inasumible.

Para este esperado fin de semana, los datos meteorológicos ofrecen un panorama muy concreto. Según la información registrada en la estación de Sopelana, el pronóstico para el entorno a partir del viernes diez de julio indica un fin de semana con temperaturas suaves que oscilarán entre los veintidós y los veintiocho grados centígrados, cielos que irán de parcialmente soleados a mayormente nublados, y vientos que rolarán del noroeste al noreste con velocidades sostenidas de entre ocho y diez millas por hora.

Esta predicción, aunque muy escueta, contiene toda la información que las escuelas deportivas y los pilotos independientes necesitan para planificar sus jornadas. Esa velocidad del viento se sitúa en un rango muy interesante para la práctica del vuelo libre. Un flujo de diez millas por hora de componente noroeste, como el previsto para el domingo, podría generar las condiciones de sustentación laminar ideales para que el cielo vuelva a llenarse de parapentes en un suave y silencioso ir y venir. Por otro lado, la entrada de viento del noreste durante el sábado podría alterar ligeramente la perpendicularidad del choque contra el acantilado, exigiendo mayor destreza técnica a los mandos.

Desde el punto de vista del surf, la ausencia de precipitaciones y el mantenimiento de temperaturas muy agradables garantizan una gran afluencia de bañistas y alumnos a las escuelas de iniciación. Las olas de verano, habitualmente más pequeñas y nobles, sumadas a la suave fuerza del viento pronosticado, conforman el terreno de juego ideal para quienes dan sus primeros pasos sobre la tabla de espuma, consolidando la economía local que gravita en torno al turismo activo.

Los preparativos ya están en marcha en los talleres, garajes y escuelas de la comarca de Uribe Kosta. Las tablas de surf se encuentran enceradas y los cordinos y telas de los parapentes han sido revisados milimétricamente. A medida que se acerque el viernes, la vista de todos seguirá alternando entre las pantallas de predicción meteorológica y la inmensidad del horizonte, aguardando el momento exacto en que la naturaleza decida abrir las puertas de este inigualable estadio deportivo al aire libre.

Parapente Sopelana

Desde los inicios del deporte del parapente, Parapente Sopelana ha estado ahí, con los pioneros. Décadas de trabajo que hacen de nuestro proyecto una magnífica elección si quieres descubrir el vuelo biplaza en el paraiso de las playas de Sopelana. Tanto si quieres dar un excitante paseo, como si quieres profundizar más en el mundo del vuelo libre, Parapente Sopelana está aquí para atenderte, aconsejarte, acompañarte. Siempre con los mejores profesionales y en total seguridad.

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