FITUR 2025: El pulso del turismo mundial late más fuerte que nunca en su 45º aniversario
Durante cinco días frenéticos, Madrid no ha sido solo la capital de España, sino el epicentro absoluto de la industria global de los viajes. La Feria Internacional de Turismo (FITUR) ha cerrado las puertas de su 45ª edición en IFEMA dejando tras de sí un rastro de optimismo, acuerdos millonarios y, sobre todo, la confirmación de que el sector no solo se ha recuperado, sino que ha mutado hacia una nueva era marcada por la sostenibilidad y la hiper-tecnología.
Con los pasillos de IFEMA repletos hasta la bandera, esta edición de aniversario no ha sido una feria más; ha sido una declaración de intenciones. Bajo la presidencia de los Reyes de España, quienes inauguraron el evento marcando la pauta institucional, la feria ha reunido a más de 150 países y ha superado las expectativas de asistencia, consolidando cifras que recuerdan y superan a los mejores años pre-pandemia.
Brasil: La samba de la sostenibilidad
Si hubo un protagonista indiscutible este año, ese fue Brasil. Como País Socio de esta edición, el gigante sudamericano no se limitó a mostrar sus playas de postal. Su despliegue en el pabellón 3 fue una demostración de fuerza cultural y, crucialmente, de responsabilidad ambiental. Bajo el lema que unía turismo y preservación, Brasil aprovechó el escaparate global para reposicionarse no solo como un destino de sol y playa, sino como el guardián de la biodiversidad y un líder en ecoturismo.
La presencia brasileña inyectó una energía vibrante a la feria, con demostraciones gastronómicas y culturales que sirvieron de imán para inversores internacionales. Pero más allá del espectáculo, el mensaje fue político y económico: América Latina está lista para liderar el turismo regenerativo. La delegación brasileña, encabezada por su Ministerio de Turismo, cerró acuerdos estratégicos con aerolíneas y turoperadores europeos, buscando mejorar la conectividad aérea, uno de los grandes retos de la región.
La tecnología invisible y el viajero consciente
Recorrer los nueve pabellones de FITUR este año fue asomarse al futuro inmediato de cómo viajaremos. La sección Fitur TechY se erigió como el cerebro de la feria. Aquí, la Inteligencia Artificial ya no se presentaba como una novedad curiosa, sino como una herramienta operativa estándar. Desde conserjes holográficos hasta algoritmos predictivos para la gestión de flujos turísticos en ciudades saturadas, la tecnología se mostró no como un fin, sino como el medio para personalizar la experiencia del viajero hasta el extremo.
Sin embargo, el contrapunto a esta digitalización fue la omnipresencia de la palabra sostenibilidad. A diferencia de años anteriores, donde el greenwashing podía ser sospechoso, en esta 45ª edición se exigieron métricas. Los stands de destinos, desde las Islas Baleares hasta Costa Rica, exhibieron certificaciones de carbono neutral y planes de gestión de agua. El viajero de 2025 y 2026 ya no solo busca el destino; busca la ética detrás del destino. Fitur 4all, la sección dedicada al turismo accesible, también ganó un protagonismo necesario, recordando que el turismo del futuro o es inclusivo o no será rentable.
Impacto económico: La lluvia de millones en Madrid
El impacto de la feria trasciende los muros de IFEMA. Durante la semana de la feria, Madrid colgó el cartel de completo. Hoteles, restaurantes y servicios de transporte vivieron su particular agosto en pleno enero. Las estimaciones oficiales sugieren que la inyección económica para la capital española superó los 430 millones de euros, una cifra que valida la importancia de este evento para la economía local.
Los pasillos fueron un hervidero de negocios. La zona de B2B (Business to Business) registró una actividad febril, con miles de reuniones agendadas que definirán los catálogos de viajes de las próximas temporadas. Se observó un retorno potente del mercado asiático, con China y Japón desplegando grandes stands en un intento claro por recuperar la cuota de mercado occidental perdida en los últimos años.
Hacia un horizonte responsable
Al apagarse las luces de los stands y desmontarse las gigantescas pantallas LED, queda la sensación de que el turismo ha madurado. La euforia por volver a viajar post-COVID ha dado paso a una reflexión más profunda sobre cómo viajar. Esta edición de FITUR ha demostrado que la industria es resiliente y capaz de adaptarse a desafíos geopolíticos y climáticos.
La 45ª edición de FITUR no solo celebró un aniversario numérico; celebró la vitalidad de una industria que emplea a una de cada diez personas en el mundo. La feria ha dejado el listón muy alto, no solo en cifras de asistencia, sino en la calidad del debate generado. El reto para el próximo año será pasar de las promesas de sostenibilidad firmadas en los despachos de Madrid a la realidad tangible en los destinos de todo el planeta. ¿Estás listo para el próximo viaje?
