Mantente informado:

¡Lee nuestro Blog!

parapente sobre sopelana

De la calidez del Valle del Cauca a las cumbres de los Dolomitas: el desafío de Monte Avena.

El mundo del vuelo libre es un pañuelo global donde las estaciones se persiguen y los paisajes cambian drásticamente, pero la pasión por conquistar el cielo permanece inalterable. Tras el éxito rotundo del Campeonato Mundial de la FAI celebrado en Roldanillo, Colombia, en 2015, que dejó una huella imborrable por la hospitalidad latina y las condiciones térmicas constantes del Valle del Cauca, la comunidad internacional de parapente giró su brújula hacia el viejo continente. El testigo fue recogido dos años más tarde, en 2017, por Monte Avena, en la región de Véneto, Italia, marcando un contraste técnico y visual que puso a prueba la versatilidad de los mejores pilotos del planeta.

El decimoquinto Campeonato Mundial de Parapente supuso un cambio de paradigma radical respecto a su predecesor colombiano. Si Roldanillo se caracterizó por sus largas transiciones sobre terrenos planos y verdes, y por una meteorología que funcionaba como un reloj suizo bajo el sol tropical, Monte Avena ofreció la majestuosidad y la crudeza de los Prealpes italianos. Situado cerca de la histórica ciudad de Feltre, este escenario es considerado una de las catedrales del vuelo en Europa, pero exige un tipo de pilotaje muy diferente, más agresivo y táctico, donde la lectura de la roca caliza y los vientos de valle son vitales para la supervivencia en la tabla de clasificación.

La transición de Sudamérica a Europa no fue solo geográfica, sino estratégica. Durante las dos semanas que duró la competición en julio de 2017, los cielos italianos se llenaron de velas de alto rendimiento que tuvieron que negociar condiciones a menudo complejas. Mientras que en Colombia la carrera solía ser una prueba de velocidad pura sobre líneas definidas, en los Dolomitas la paciencia jugaba un rol fundamental. Los techos de nubes, la influencia de las sombras de las grandes montañas y las brisas cruzadas obligaron a los pilotos a desempolvar sus manuales de micrometeorología alpina.

En el plano deportivo, este mundial sirvió para consolidar una hegemonía que se venía gestando desde hacía años: el dominio absoluto de la selección francesa. El equipo galo llegó a Italia con la intención de demostrar por qué sus escuelas de vuelo son la envidia del mundo. Y lo lograron con creces. El piloto francés Pierre Remy se coronó campeón del mundo en la categoría masculina, demostrando una consistencia envidiable a lo largo de las mangas, que combinaron recorridos de larga distancia con balizas técnicas en puntos de difícil acceso. En la categoría femenina, la leyenda Seiko Fukuoka Naville, también compitiendo bajo la bandera francesa, reafirmó su estatus de estrella intocable, llevándose el oro y dejando claro que la adaptación al terreno alpino era su especialidad.

La organización italiana tuvo el reto de igualar la calidez humana que se vivió en Roldanillo, y respondió con la eficiencia y la tradición europea. La infraestructura en tierra y la gestión de los despegues y aterrizajes demostraron por qué Italia sigue siendo un pilar fundamental en la historia de la Federación Aeronáutica Internacional. Sin embargo, no faltaron las comparaciones nostálgicas. Muchos pilotos, al aterrizar en los prados de Feltre, recordaban con cariño la fiesta constante y la participación ciudadana masiva que se vivió en las calles de Colombia, un fenómeno social que es difícil de replicar en la más reservada Europa.

Este evento en Monte Avena no solo fue una competición; fue un recordatorio de la diversidad del parapente. El deporte exige que el campeón sea un piloto total: alguien capaz de volar rápido sobre las llanuras tropicales de América Latina y, dos años después, capaz de rasguñar termas pegado a las paredes de piedra de los Alpes. La sucesión de Roldanillo a Monte Avena ilustró perfectamente la belleza de esta disciplina, donde la única constante es el cambio y la capacidad de adaptación al medio natural.

Parapente Sopelana

Desde los inicios del deporte del parapente, Parapente Sopelana ha estado ahí, con los pioneros. Décadas de trabajo que hacen de nuestro proyecto una magnífica elección si quieres descubrir el vuelo biplaza en el paraiso de las playas de Sopelana. Tanto si quieres dar un excitante paseo, como si quieres profundizar más en el mundo del vuelo libre, Parapente Sopelana está aquí para atenderte, aconsejarte, acompañarte. Siempre con los mejores profesionales y en total seguridad.

¡Llámanos!

Teléfono:  607 21 34 31

Horario: 10 a 14 y 16 a 20 horas

De lunes a viernes

¡Escríbenos!

parapentesopelana@gmail.com

Escríbenos y te contestaremos antes de 24 horas (laborables).