Tras la resaca de las celebraciones de Año Nuevo, el calendario nos regala inmediatamente un fin de semana largo
que comienza este viernes, 2 de enero. Para la comunidad local de deportistas acuáticos y aéreos en la costa de Uribe Kosta, la pregunta no es qué propósitos cumplirán este año, sino qué les depara el Cantábrico para inaugurar la temporada. Los modelos meteorológicos actualizados esta mañana dibujan un escenario clásico de invierno vasco: potente, temperamental y exigente, centrado especialmente en las playas de Arrietara, Atxabiribil y los despeques de Barinatxe.
La situación sinóptica general para este inicio de año muestra una profunda borrasca situándose al noroeste de las Islas Británicas. Aunque su centro de acción queda lejos, su radio es lo suficientemente amplio como para enviar un tren de ondas de largo recorrido hacia el Golfo de Vizcaya, acompañado de un flujo de vientos que rolará progresivamente del oeste al noroeste a medida que avance el fin de semana. Esto plantea un escenario complejo que analizamos a continuación por disciplinas.
Surf: La llegada de la 'bomba' de enero
Para los surfistas, el viernes 2 de enero se perfila como la jornada de transición crítica. El mar de fondo (swell) comenzará a subir drásticamente a partir del mediodía. Se espera que las boyas de alta mar marquen alturas significativas de ola que pasarán de los 1,5 metros matinales a superar los 3,5 metros al atardecer.
La clave, como siempre en Sopela, residirá en el viento y el periodo. El viernes, el viento soplará con componente suroeste (offshore) durante la mañana, lo que podría regalar sesiones épicas y ordenadas para quienes se atrevan con el tamaño creciente en el pico del Peñón. Sin embargo, la ventana de oportunidad será breve.
Para el sábado 3 y domingo 4, la situación se endurece. El periodo de la ola —el tiempo entre cresta y cresta— se estirará hasta los 14 o 15 segundos. Esto se traduce en una masa de agua con mucha energía impactando contra los fondos de arena. Sin embargo, el viento rolará a noroeste (onshore) moderado durante el sábado. Esto "romperá" la calidad de la ola, generando un mar revuelto y difícil, apto solo para surfistas expertos con buena forma física que busquen condiciones radicales en medio de la espuma y las corrientes. El domingo por la mañana podría ofrecer una ligera tregua si el viento amaina, permitiendo que las series se ordenen ligeramente en la zona de Atxabiribil. Se recomienda precaución extrema: la temperatura del agua ronda los 12 grados, por lo que el neopreno 4/3 o incluso 5/4 con escarpines es obligatorio para soportar sesiones largas.
Parapente: Paciencia y técnica en la ladera
Si el panorama para el surf es de "fuerza bruta", para los amantes del vuelo libre en la ladera de Sopela, el pronóstico exige paciencia y cálculo milimétrico. La comunidad de parapentistas sabe que la orientación de los acantilados de Barinatxe requiere un viento laminar de componente Norte o Noroeste para sustentar el vuelo dinámico.
El viernes 2 de enero, el viento sur predominante durante la primera mitad del día dejará a los pilotos en tierra, ya que el viento vendrá "de espalda" al acantilado, haciendo imposible el despegue y generando rotores peligrosos en la zona de vuelo. Es un día para el mantenimiento del equipo, no para volar.
El cambio llegará el sábado. La entrada del frente frío traerá el deseado viento de componente Noroeste, pero aquí radica el peligro: la intensidad. Las rachas previstas podrían superar los 40 km/h a la altura del despegue, una velocidad excesiva para la seguridad de un parapente estándar, donde el riesgo de ser arrastrado hacia atrás es real. Solo las mini-velas o los pilotos de speed-flying con gran experiencia podrían encontrar un hueco, y aun así, bajo condiciones de turbulencia mecánica debido a la orografía.
La verdadera oportunidad para el vuelo recreativo parece reservarse para la tarde del domingo 4 de enero. Los modelos indican que, tras el paso del frente, la atmósfera se estabilizará y el viento se mantendrá en componente norte, pero bajando su intensidad a unos manejables 15-20 km/h. Si la lluvia respeta —hay probabilidad de chubascos intermitentes—, podríamos ver el cielo de Sopela llenarse de velas coloridas para cerrar el fin de semana, aprovechando la restitución termodinámica del atardecer.
Preparación ante los elementos
Las autoridades locales y los clubes deportivos recuerdan que los accesos a las playas y las zonas de despegue pueden estar resbaladizos debido a las lluvias recientes. El barro en los senderos de los acantilados es un factor de riesgo añadido para los parapentistas que cargan con equipos pesados.
Nos espera un arranque de 2026 vibrante. La naturaleza en la costa vizcaína no entiende de festivos ni de resacas navideñas; impone su ritmo y su fuerza. Tanto para los que buscan deslizarse sobre las paredes de agua como para los que aspiran a sustentarse en el viento, la prudencia y la lectura correcta de las condiciones serán las mejores herramientas para disfrutar de este primer temporal del año.
