Resultados económicos de la temporada turística en España en 2025 y previsiones para el resto del año
La temporada turística en España durante 2025 arrancó con un ritmo sólido, reforzando su condición como motor esencial de la economía nacional. En el primer trimestre del año, el gasto de los turistas internacionales alcanzó los 23 500 millones de euros, lo que representa un crecimiento de 7,2 % interanual (Ministerio de Industria y Turismo). Entre enero y mayo, el gasto acumulado superó los 46 500 millones, un incremento del 8 % respecto al mismo periodo del año anterior (Ministerio de Industria y Turismo). En mayo, llegaron a España 9,3 millones de turistas que gastaron un total de 12 200 millones, lo que implicó un aumento del 4,8 % en el desembolso (Ministerio de Industria y Turismo).
Empresas del sector hotelero, como Melia, reportaron que las ventas de verano de 2025 superarán las del año anterior, impulsadas por una demanda de viajes de ocio que se mantiene firme. Durante la Semana Santa, los alojamientos registraron aumentos de dos dígitos tanto en número de huéspedes como en tarifas promedio por habitación (Reuters).
Sin embargo, a pesar de estas cifras positivas, el crecimiento no está exento de desafíos. El informe del grupo Exceltur alertó de una desaceleración prevista para el verano. Aunque se espera un aumento del 2,7 % en los ingresos del tercer trimestre respecto a 2024, esta subida es sensiblemente más débil que el 6,3 % registrado en el mismo periodo del año anterior (Reuters). Las preocupaciones sobre el entorno económico global, en particular las tensiones comerciales y la volatilidad en el tipo de cambio, han moderado las expectativas. Mercados clave como Alemania y Francia proyectan menos visitantes, aunque se anticipan crecimientos más contenidos procedentes del Reino Unido, EE. UU., Japón y China (Reuters).
Según el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC), el sector turístico podría contribuir a un récord de 100 millones de visitantes en 2025 y representar el 13,2 % del PIB español (Reuters). Esta cifra supone un refuerzo del peso del turismo frente a otras ramas del sector servicios, ya ampliamente dominante en la economía.
No obstante, la perspectiva general para el turismo este año revisa levemente a la baja el crecimiento estimado para el conjunto del año hasta un 3,3 %, frente al 4 % previsto con anterioridad (Reuters). Aun así, el turismo sigue superando a la economía nacional, cuya previsión de crecimiento para 2025 se sitúa entre el 2,6 % y el 2,7 % (Finimize).
El resto de la economía española también muestra señales de fortaleza. El Producto Interior Bruto (PIB) crecería un 2,6 % en 2025, con un leve descenso a un 2,0 % en 2026 (Economy and Finance). UBS ha elevado sus previsiones, estimando un crecimiento del 2,6 % este año y del 1,7 % en 2026, gracias al impulso del consumo privado y la inversión, aunque con exportaciones más frágiles (Finimize). El Gobierno español también mantiene su previsión de un crecimiento del 2,6 % en 2025, sustentado en el consumo interno y la creación sostenida de empleo, con una meta de déficit público del 2,5 % del PIB (La Moncloa).
En cuanto al empleo, el sector turístico es generador clave de puestos de trabajo. El WTTC calcula que en 2025 el turismo sustentará 3,2 millones de empleos en España, lo que equivale al 14,4 % del empleo total (Consejo Mundial de Viajes y Turismo).
Desde el punto de vista social, el aumento de los costes turísticos ha generado cierta presión sobre los habitantes locales. Un número creciente de españoles ya no puede permitirse vacaciones dentro del país debido al alza en precios de alojamientos —hasta un 50 % desde 2021— y un aumento promedio del 43 % en los gastos asociados a las vacaciones (The Times). Además, las protestas contra el overtourism en ciudades como Barcelona, las Islas Baleares y Canarias siguen evidenciando tensiones entre el turismo masivo y la calidad de vida local (Wikipedia).
Previsiones para lo que resta de año
El turismo seguirá siendo pieza clave de la economía española durante el resto de 2025, aunque con una tasa de crecimiento más moderada. Aunque el primer semestre reflejó cifras muy positivas, el tercer trimestre exhibirá una ralentización, con un crecimiento del 2,7 % en ingresos, frente al ritmo más dinámico de 2024 (Reuters).
Este contexto influirá en el conjunto anual, donde se prevé una aceleración acumulada del sector cercano al 3,3 % (Reuters). La evolución de la demanda desde mercados tradicionales será clave: Reino Unido, EE. UU., Japón y China podrían sostener el flujo turístico incluso si Alemania y Francia se enfrían (Reuters). Además, las reservas de hoteles de gama alta seguirán siendo el punto fuerte, según Melia (Reuters), mientras que el gasto medio por visitante sigue aumentando.
A nivel macroeconómico, España proyecta un crecimiento del PIB cercano al 2,6 % en 2025, con una ligera ralentización en 2026 (Consejo Mundial de Viajes y Turismo, Economy and Finance). El empleo se mantendrá como un aliado fundamental del crecimiento, impulsado por el turismo y el consumo interno. Los esfuerzos por mantener el déficit dentro de parámetros sostenibles también respaldan una trayectoria estable (La Moncloa).
No obstante, la dualidad del momento continúa: por un lado, un repunte histórico del turismo que mejora significativamente la recaudación y el empleo; por otro, tensiones sociales, coste de la vida elevado y la necesidad de modelos turísticos más sostenibles. El desafío para lo que queda de 2025 será compaginar los beneficios económicos con la cohesión social y la preservación del entorno local.
Con todo, la temporada turística en España durante 2025 ha confirmado ser un motor económico potentísimo. El foco para los próximos meses estará en gestionar la ralentización prevista sin perder dinamismo, y en responder a los desafíos estructurales que plantea el turismo masivo.