Mantente informado:

¡Lee nuestro Blog!

parapente sobre sopelana

Las diferencias en las térmicas aprovechadas por un planeador y un parapente

El vuelo sin motor es una de las expresiones más fascinantes de la aeronáutica. Entre los aparatos que lo practican, el planeador y el parapente representan dos enfoques muy distintos en cuanto a diseño, prestaciones y, especialmente, en la forma en que interactúan con las condiciones atmosféricas. Una de las claves del vuelo libre es el uso de las térmicas: columnas de aire caliente ascendente que permiten ganar altura sin necesidad de propulsión. Sin embargo, no todos los aparatos pueden aprovechar las mismas térmicas de igual forma, y las diferencias son notables entre lo que necesita un planeador y lo que busca un parapente.

Los planeadores, también conocidos como veleros, son aeronaves con una aerodinámica extremadamente eficiente. Poseen alas largas y delgadas, lo que les otorga una relación de planeo muy alta. Esto significa que pueden recorrer muchos kilómetros por cada metro de altura perdido, lo que les permite cubrir grandes distancias entre térmicas. Además, su velocidad de crucero es significativamente mayor que la de un parapente, lo que les permite explorar áreas extensas en busca de las mejores ascendencias.

Por otro lado, el parapente es un ala flexible, sin estructura rígida, que depende de la presión del aire para mantener su forma. Aunque es muy maniobrable y ligero, tiene una tasa de caída mayor y una velocidad de vuelo mucho menor. Estas limitaciones hacen que el parapente deba estar mucho más atento a la localización de térmicas activas cercanas y no puede alejarse demasiado entre una y otra.

Una de las principales diferencias entre ambos aparatos radica en la intensidad de las térmicas que pueden aprovechar. El planeador, gracias a su velocidad y a su capacidad de penetración contra el viento, puede buscar térmicas más fuertes que se desarrollan en el centro del día y que, en ocasiones, pueden ser turbulentas. Estas térmicas intensas permiten a los veleros ascender rápidamente y recorrer grandes distancias en competición. Además, los planeadores pueden elevarse hasta la base de las nubes e incluso buscar ascendencias en capas superiores de la atmósfera, lo que los hace más eficientes en vuelo de distancia o de altitud.

El parapente, en cambio, suele evitar las térmicas excesivamente violentas. La estructura flexible del parapente lo hace más sensible a las turbulencias y a los cambios bruscos de presión. Por tanto, los parapentistas suelen preferir térmicas suaves o moderadas, especialmente aquellas que se forman en las primeras horas del día o al final de la tarde, cuando la atmósfera es más estable. Estas térmicas más dóciles permiten al piloto mantenerse en el aire sin comprometer la seguridad ni sufrir colapsos parciales de la vela.

También hay diferencias en la forma en que ambos aparatos giran dentro de la térmica. El planeador, con su velocidad y envergadura, necesita un radio de giro más amplio. Esto hace que, en ocasiones, no pueda mantenerse exactamente en el núcleo más ascendente de la térmica, sino que deba girar en torno a él. En cambio, el parapente, mucho más lento y ágil, puede centrar con mayor precisión la zona más activa de la térmica, realizando giros más cerrados que le permiten aprovechar mejor cada metro cúbico de aire ascendente.

Estas diferencias influyen directamente en las rutas de vuelo, las tácticas y las decisiones del piloto. Mientras que un piloto de planeador puede permitirse ignorar una térmica débil si sabe que más adelante habrá una más potente, el parapentista no tiene ese margen de maniobra y debe aprovechar casi cualquier oportunidad de ascenso. Esta dependencia más inmediata del parapente con respecto a las térmicas hace que la lectura del terreno, la orientación solar y el viento sea aún más crucial para quienes vuelan con este tipo de ala.

Aunque tanto los planeadores como los parapentes comparten el objetivo de permanecer en el aire utilizando únicamente la energía atmosférica, las condiciones térmicas que buscan y cómo las aprovechan varían notablemente. Estas diferencias no solo dependen de las características técnicas de cada aparato, sino también de la experiencia y estrategia del piloto. Lo que para uno puede ser una oportunidad perfecta para ganar altitud, para otro puede ser una condición a evitar. Esta compleja interacción entre máquina, piloto y atmósfera es, sin duda, una de las razones por las que el vuelo libre continúa fascinando a tantos aficionados en todo el mundo.

Parapente Sopelana

Desde los inicios del deporte del parapente, Parapente Sopelana ha estado ahí, con los pioneros. Décadas de trabajo que hacen de nuestro proyecto una magnífica elección si quieres descubrir el vuelo biplaza en el paraiso de las playas de Sopelana. Tanto si quieres dar un excitante paseo, como si quieres profundizar más en el mundo del vuelo libre, Parapente Sopelana está aquí para atenderte, aconsejarte, acompañarte. Siempre con los mejores profesionales y en total seguridad.

¡Llámanos!

Teléfono:  607 21 34 31

Horario: 10 a 14 y 16 a 20 horas

De lunes a viernes

¡Escríbenos!

parapentesopelana@gmail.com

Escríbenos y te contestaremos antes de 24 horas (laborables).

We use cookies

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.